El futuro...

Es innegable que la formación a distancia conlleva el aprendizaje de aunar diversas formas de aprender. Una de ellas es la capacidad que debemos tener como docentes para reaccionar antes los imprevistos, ante las nuevas generaciones y ante las diferentes formas de enseñar y transmitir el conocimiento. 

La enseñanza a distancia nos otorga la capacidad para desarrollar con la mayor destreza posible un reajuste en la forma de programación de los cursos, así como la necesidad de aprender y desarrollar aplicaciones que facilitan la enseñanza, la exposición continuada de las comunidades de aprendizaje que favorecen la posibilidad de compartir experiencias y conocimientos y permitir una comunidad educativa más conectada, más inmediata y con una gran flexibilidad, adaptándose a necesidades propias como del alumnado del que somos tutores. 

De igual modo, el desarrollo de las formaciones que nos enseñan a ser tutores en red nos permite conocer nuestras limitaciones, porque en muchas cosas nuestra competencia digital se limitaba a ciertas apps, comunidades, entornos cómodos, sin embargo, esto no debe quedarse en este punto, debemos ampliar nuestras opciones, porque esto revertirá positivamente en el alumno

Es por esto, que todo lo aprendido servirá para generar un buen aprendizaje en el alumnado con formación a distancia. 


Con todo, debemos pensar en algunos de los elementos más importantes que  adquirimos en la competencia de ser tutores a distancia: 

- Crear recursos y tareas digitales interactivas para favorecer la enseñanza. 

- Ofrecer autonomía del aprendizaje del alumno. Con las herramientas digitales se contribuye a la autonomía, teniendo como guía al profesor.  Esto hará que el alumno sea más autónomo. 

- Pensar en la enseñanza a distancia de diversos contenidos y que estén distribuidos según los horarios que tenga el propio alumno. 

- Ofrecer al alumno un continuo feedback al alumno apoyando su formación y aprendizaje continuo. 

 

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